¿Por qué La Sacerdotisa de la Luna?

Xochiquetzal (Códice Ríos)
Cuando empecé a plantearme esta novela, tenía claro que la diosa azteca para Ameyali sería Xochiquetzal. Su nombre significa "flor hermosa" y es una deidad que encarna el arquetipo de la feminidad joven y bella, lo que en este sentido equivaldría a la Venus romana o la Afrodita griega. Y el título que entonces tenía en mente era La Sacerdotisa de la Noche. ¿Por qué? Mirad un momento este vídeo de artehistoria.com. Más que por el audio, lo pongo por la recreación 3D de México-Tenochtitlán:


Toda esa ciudad quedó destruida a cañonazos. Mientras describía esa destrucción en el primer capítulo, Ameyali empezó a adquirir voz propia como personaje. Y lo que me decía era que su fe y sus creencias como sacerdotisa azteca no podían desaparecer con México-Tenochtitlán, pero entraban en un periodo de oscuridad, en la noche más sombría, sin esperanza de amanecer, de ahí La Sacedotisa de la Noche.

Entonces, me sugirieron que el título podría ser La Sacerdotisa de la Luna, y en aquel me produjo rechazo. 

Según la mitología mexica, la diosa luna (Coyolxauhqui) era hija de la diosa tierra (Coatlicue). Coatlicue, a su vez, era sacerdotisa y, en consecuencia, debía guardar celibato. Pero quedó embarazada, al parecer de un plumón que le entró por el pezón. Esta explicación no convenció a Coyolxauhqui, quien la consideró deshonrada. Por lo que con sus cuatrocientos hermanos (Centzon Huitzanáhuac, dioses de las estrellas del sur) fue al monte Coatepec, donde vivía la madre, para matarla. Justo entonces nació el hijo que esta llevaba en el vientre, Huitzilopochtli, dios de la guerra, ya armado y adulto. Huitzilopochtli acabó con la vida de Coyolxauhqui, cuyo cuerpo desmembrado cayó monte abajo. Fruto de este mito, en ciertos sacrificios rituales, los mexicas tiraban los cuerpos de los sacrificados por las escaleras del Templo Mayor, y se cree que caían sobre un gran relieve esférico que representa a Coyolxauhqui despedazada (lo podéis ver en el book trailer).

La voz propia de Ameyali me gritaba: "Ni hablar. ¿Cómo voy a convertirme en sacerdotisa de la luna? Es una diosa derrotada y vengativa, y yo vengo de adorar a una diosa de artistas y pintores y...". Se negaba, tenía una protagonista díscola en la cabeza. Pero esta leyenda azteca también da una explicación de por qué se ve la luna fragmentada en el cielo, ya que su ciclo representa el desmembramiento de Coyolxauhqui. Y entonces, ¿qué simboliza la luna llena? Decidí obligar a Ameyali a buscar una respuesta. Y menos mal, pues esa búsqueda marca su camino y, como dicen las promociones de la novela, es la que convierte La Sacerdotisa de la Luna en "una historia sobre vencedores y vencidos, sobre las verdaderas fronteras del amor y el nacimiento de una nueva sociedad".

Posted in | Leave a comment

Presentación en Montgat

El próximo miércoles 18 de abril Emma ros nos presentará su última novela, La sacerdotisa de la luna, en la sala Pau Casals de la Biblioteca Tirant lo Blanc (Montgat, Barcelona).
Esperamos vuestra presencia.

Posted in | Leave a comment

De lectora a escritora desde Teotihuacán



Máscara de Tlaloc o Quetzalcoatl. British Museum. Foto: Emma Ros
Como lectora, lo que siempre me ha seducido de la novela histórica es la oportunidad de viajar en el tiempo a través de la evocación. Me parecía imposible ponerme al otro lado, pero En tierra de dioses abrió la veda y, como escritora, descubrí algo que ya intuía: hasta qué punto los datos despiertan la imaginación y hacen fluir las acciones de los personajes. Pero, ¿y las emociones? ¿Despiertan también con la mera información? Ameyali, protagonista de La Sacerdotisa de la Luna, me ha puesto constantemente a prueba al respecto.

Sólo una vez he pisado suelo mexicano, y fue por casualidad, cruzando la frontera desde Guatemala. Así que la documentación, tanto para En tierra de dioses como para La Sacerdotisa de la Luna, se ha basado en lecturas y fotografías. Datos: la civilización azteca o mexica estaba en pleno apogeo con la llegada de los castellanos en 1519, y las pirámides, sus templos, fueron destruidos sistemáticamente tras la llamada conquista. En el Valle de México sólo sobrevivió Teotihuacán, protegida por el abandono de quienes la construyeron. El nombre por el que hoy la conocemos es azteca, pero sus habitantes la abandonaron hacia el siglo VIII, por lo que los mexicas consideraban Teotihuacán una ciudad construida por los dioses. Y una piensa: "Ahora, a ver cómo empatizas con una sacerdotisa azteca que vive la caída de sus dioses y a la que sólo le queda Teotihuacán".

Por suerte, andaba yo en esa tesitura cuando llegó al CaixaForum de Barcelona la exposición Teotihuacán, la ciudad de los dioses, de la cual os adjunto vídeo al final del post. Ante los mascarones de la priámide de Quetzalcóatl que veréis al principio me di cuenta de algo: escribir y leer no deben estar tan lejos lo uno de lo otro.

Cuando estás inmersa en una historia, la clave reside en la evocación, en esa "llamada a los espíritus y a los muertos, suponiéndolos capaces de acudir a los conjuros e invocaciones" (definición del diccionario de la Real Academia Española). Para el lector, el conjuro reside en la palabra; para mí, como escritora casi recién estrenada, el conjuro venía de fragmentos de piedra restaurados que me acercaban a los sentimientos de Ameyali y a los míos propios, porque: ¿quién no ha pasado un profundo duelo? ¿Quién no se ha encontrado de pronto ante una vida que no había imaginado? ¿Y quién, aun así, no ha encontrado un sentido a sus experiencias?

Tras cada libro puedo decir que, como escritora, lo que me seduce de la novela histórica es la oportunidad de viajar en el tiempo a través de la evocación, para acercarme a mí misma y transmitírselo a los lectores.

Posted in | Leave a comment

La sacerdotisa de la luna. Sinopsis

Hernán Cortés ha destruido Tenochtitlán pero no ha podido aniquilar la fe de un pueblo. Y Ameyali, antigua sacerdotisa de Xochiquetzal, la flor hermosa, no está dispuesta a darse por vencida, incluso cuando sus dioses parecen haber sido derrotados por el invasor y las luchas de poder entre los castellanos la separan de su hijo.

Mientras, en Barcelona, la vida de Martí Alzina da un vuelco. Obligado a alistarse en el ejército imperial, el joven averigua que en verdad es Martí de Orís i Prades, conde de Empúries, hijo de un barón que había pisado Tenochtitlán cuando se creía que los hombres blancos eran enviados de Quetzalcóatl.

Unidos por el destino, cuando el amor surge entre el noble catalán y Ameyali, ella se verá enfrentada a una dolorosa decisión. Convertida en líder de su pueblo y sacerdotisa clandestina de todos los dioses, pronto descubre que la batalla, ahora, se desarrolla en su interior.

La sacerdotisa de la luna es una novela sobre vencedores y vencidos, sobre las verdaderas fronteras del amor y sobre el nacimiento de una nueva sociedad.

Leave a comment

Buscador

Swedish Greys - a WordPress theme from Nordic Themepark. Converted by LiteThemes.com.